Compras con riesgo de mojarse
📍 Pattaya Floating Market
Mercado flotante de Pattaya: compras en alta mar (en los canales) y helados en una barca que se balancea
Olvidaos de los carritos que funcionan con monedas, las pasillos rectos y las luces fluorescentes propias de un supermercado. ¡El mercado flotante de Pattaya es un lugar al que se va de compras con el sentido del equilibrio preparado para afrontar cualquier reto! Imaginaos un bullicioso bazar asiático que alguien simplemente ha cogido y ha tirado al río. En lugar de aceras, aquí hay una red de canales turbios y marrones, y en lugar de los puestos clásicos, decenas de barcas de madera, cada una de las cuales es un negocio flotante independiente.
Helado con riesgo de baño
¿La mejor forma de visitar este lugar? Subiros a una barquita de madera alquilada, pilotada por un lugareño, y dejaros llevar por la corriente. El mero hecho de comprar cualquier cosa desde el agua es una auténtica comedia y una prueba de destreza. El sol pica sin piedad, navegáis lentamente y, de repente, al doblar una curva, se os acerca otra barquita desde la que un vendedor sonriente os ofrece… ¡unos helados deliciosos y refrescantes! Empieza la logística acuática. Extendéis las manos para coger el postre, vuestro remero decide justo en ese momento rebasar a otra barquita y poco a poco empezáis a alejaros el uno del otro. El final de la transacción es así: ambas barcas intentan acercarse de nuevo, vosotros casi os asomáis por la borda para coger los helados que se derriten al sol, y os pasáis el dinero en baht al vuelo sobre la superficie del agua. ¡Un solo movimiento en falso y las monedas caen al fondo, alimentando el fondo de pensiones local de los peces! Pero el sabor de ese helado, comido sobre una tabla que se balancea en medio del bullicio del agua, es pura poesía y el mejor refresco.
MasterChef en una cáscara de nuez
Pero lo que realmente te deja boquiabierto en el mercado flotante es la gastronomía local. Las tailandesas, con sus característicos sombreros de paja anchos, son capaces de meter en una barquita de dos metros que se balancea: una bombona de gas, un soplete, un wok lleno de aceite caliente, una provisión de ingredientes para medio día, ¡y además sonreír ampliamente mientras lo hacen! Tú tienes miedo incluso de estornudar para no volcar la barca, y ellas, con total tranquilidad, fríen rollitos de primavera y remueven el Pad Thai caliente, sirviéndote un cuenco humeante directamente en las manos. Un nivel de destreza que no se enseña en ningún curso de supervivencia.
Una curiosidad con la que brillarás en compañía:
Este mercado flotante no es solo una agrupación aleatoria de barcas. Todo el complejo se ha dividido ingeniosamente en cuatro zonas principales. Cada una de ellas representa una parte diferente de Tailandia: el norte, el noreste, el centro y el sur. Se diferencian por el tipo de productos que se venden, la arquitectura de los pabellones de madera sobre pilotes y, sobre todo, por la comida. En la práctica, esto significa que en una sola tarde, sin bajarte de la barca, ¡puedes «recorrer» culinariamente todo el país!
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