Puntos de partida con un misterio de fondo.
📍 Santa Maria Navarrese i Pula
Los dos extremos de Cerdeña: Santa Maria Navarrese y Pula, puntos de partida con un halo de misterio
Elegir un punto de partida en Cerdeña es siempre algo más que simplemente encontrar un lugar donde dormir. Es elegir el punto de vista desde el que observarás la isla. Durante nuestro viaje, nos decantamos por dos mundos completamente diferentes. El primero es la austera costa oriental, donde las montañas descienden abruptamente hacia el mar. El segundo, la cálida costa sur, donde bajo la superficie de un pueblecito lleno de vida se esconden secretos ancestrales.
Estas son nuestras dos casas sardas: Santa Maria Navarrese y Pula.
Santa María Navarrese: ¿Un refugio nacido de la furia del mar?
Cuando paseas por Santa María Navarrese, un pequeño pueblo costero de la región de Ogliastra, te sorprende su extraordinaria tranquilidad. Por un lado, tienes ante ti el azul infinito del mar Tirreno; por el otro, las imponentes paredes de las montañas del Supramonte. Desde aquí partíamos hacia las agotadoras curvas de la carretera y aquí regresábamos tras luchar contra las olas de la bahía de Orosei. Pero este lugar esconde una historia poderosa y oscura sobre la supervivencia.
La leyenda de la princesa fugitiva
La ciudad no fue fundada por pescadores ni comerciantes. Según una fascinante leyenda del siglo XI, sus orígenes están ligados a una princesa española del reino de Navarra. Huyendo de la ira de su padre (según algunas fuentes, por un amor prohibido), se embarcó en un barco que, frente a las costas orientales de Cerdeña, se vio envuelto en una violenta tormenta. Cuando parecía que el barco se hundiría y todos perecerían entre las olas negras, la princesa hizo un juramento: si sobrevivía, construiría un templo en el lugar donde desembarcara, en señal de agradecimiento. El mar la arrojó a la orilla precisamente aquí.
Testigos silenciosos del tiempo
Para ver la prueba de esta historia, basta con adentrarse en el centro del pueblo. Allí se alza una modesta iglesita blanca, precisamente la que, según la leyenda, construyó la princesa salvada. Pero no son las paredes lo que más impresiona. El templo está rodeado de olivastri millenari, antiguos olivos silvestres. ¡Los más antiguos tienen más de 1000 años! Sus troncos son gruesos, retorcidos y deformados por siglos de lucha contra el viento y la sal. Al estar bajo ellos, te das cuenta de que esos mismos árboles daban sombra a los náufragos de Navarra.
Justo al lado, a orillas de la playa, se alza una torre de vigilancia española del siglo XVI (la Torre Saracena). Durante siglos, desde ella se observaba el horizonte en busca de piratas árabes, para quienes esta costa era el lugar ideal para sus sangrientas incursiones. Hoy en día es simplemente un hermoso mirador, pero el pasado de este lugar está grabado en cada piedra.
Pula: ¿Un animado guardián de la ciudad sumergida? ?
Cuando nos desplazamos desde el austero este hacia el sur, a Pula, el paisaje cambió radicalmente. Pula es la Cerdeña en su versión más asociada a la dolce vita italiana. Plazas coloridas, callejuelas estrechas, cafeterías llenas de vida hasta altas horas de la noche y el bullicio de la Piazza del Popolo. Por las noches, esta ciudad simplemente vibra de energía, convirtiéndose en el punto de partida ideal tras explorar las cuevas o los flamencos de Molentargius.
Pero Pula tiene su lado oscuro y oculto, del que muchos turistas que se toman un Aperol no tienen ni idea. Pula no es más que una fachada contemporánea.
Una ciudad devorada por el mar
A solo unos minutos del animado centro de Pula se encuentra la península de Capo Pula. Allí se encuentra Nora, considerada la ciudad más antigua de toda Cerdeña. Fue fundada por los fenicios en el siglo VIII a. C. y, más tarde, fue conquistada por los romanos, que construyeron un poderoso imperio comercial con anfiteatros, templos y un sistema de termas.
Pero, ¿por qué una ciudad tan magnífica cayó en decadencia y fue sustituida por la vecina Pula? Nora fue víctima de su propia ubicación. Acosada durante siglos por las incursiones piratas procedentes del norte de África (los vándalos y, más tarde, los sarracenos), acabó siendo abandonada por sus aterrorizados habitantes, que huyeron hacia el interior.
Misterios bajo el agua
Sin embargo, fue la naturaleza la que asestó el golpe definitivo. Como consecuencia de los movimientos tectónicos y de la subida del nivel del mar, la antigua Nora comenzó, literalmente, a hundirse. Hoy, al pasear por las ruinas cercanas a Pula, solo se aprecia un fragmento de su antiguo esplendor. ¡El resto de la ciudad —con sus hermosos mosaicos romanos, sus calzadas antiguas y los cimientos de las casas— se encuentra bajo el agua! Al bucear por esta zona, puedes nadar sobre las calles inundadas de una ciudad que en su día rebosaba de vida y que hoy es un reino sombrío y sumergido.
Estas dos ciudades son el reflejo perfecto de los extremos de Cerdeña. Santa Maria Navarrese nos enseña a ser humildes ante la naturaleza salvaje y las leyendas arrojadas por el mar, mientras que Pula nos seduce con su bullicio sureño, al tiempo que custodia las ruinas submarinas de la civilización más antigua de la isla. Es difícil encontrar un escenario mejor para nuestra expedición.
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