La primera etapa nos cautivó por su diversidad.
📍 Colombo - Kandy
El Expreso de Ceilán: ¡Caos, elefantes y un termo lleno de aventuras!
¡Primera etapa por Sri Lanka! Os diré una cosa: este país te cautiva los sentidos desde el primer instante. Aire húmedo y cálido, olor a especias, un verdor omnipresente y el aroma del té, que literalmente se extiende por toda la isla. El plan era sencillo: salir de Colombo hacia Kandy y empaparnos de todo lo que se nos cruzara por el camino. ¡Y han pasado tantas cosas que la cabeza no da más!
Aterrizaje en los trópicos y nuestra fortaleza en la montaña
Todo empezó de forma clásica: la terminal de llegadas de Colombo nos recibió con un enorme letrero de neón verde que decía «WELCOME TO SRI LANKA». Antes incluso de seguir adelante, en medio del aeropuerto nos pusimos a buscar las maletas, atarnos los cordones de los zapatos y hacer un rápido reempaque, porque nadie tenía intención de perder el tiempo en la zona climatizada.
Nuestro principal medio de transporte durante el viaje fue una furgoneta blanca, que soportó valientemente todas las curvas del camino. ¡Pero el lugar al que llegamos para pasar la noche superó con creces nuestras expectativas! La pensión parecía una fortaleza iluminada de varios pisos pegada a la empinada ladera de una montaña. El ambiente al caer la noche: de cuento de hadas.
El coche de carreras rojo y la gran prueba de olfato en la selva
Por supuesto, no seríamos nosotros mismos si no nos hubiéramos cambiado al clásico local, es decir, el tuk-tuk rojo. Apretujarnos ahí dentro con el equipaje es toda una hazaña logística, pero cuando el conductor pisó a fondo el acelerador en el camino forestal, ¡nos echamos a reír a carcajadas!
De camino, nos detuvimos en un jardín de especias, donde nos hicieron una auténtica prueba sensorial. El guía local, con una sonrisa de oreja a oreja, nos acercaba a la nariz hojas y ramitas trituradas. ¡Adivina ahora, con los ojos cerrados, qué es el cardamomo, qué es el clavo y qué es la canela! Las caras de concentración mientras olían eran sencillamente impagables.
Ducha con un elefante y jacuzzi salvaje en el río
Las vistas a lo largo del recorrido nos dejaban boquiabiertos a cada paso: una selva verde y frondosa, con imponentes montañas rocosas asomando tras las palmeras al fondo. En un momento dado, nos topamos con el auténtico dueño de esta tierra. Un elefante, con el vientre sumergido en el río, nos ofreció todo un espectáculo: ¡recogía agua con la trompa y, con gran ímpetu, se daba una ducha refrescante, salpicando a diestro y siniestro!
A nosotros tampoco nos hizo falta que nos lo repitieran dos veces. Llegamos a un río salvaje lleno de enormes rocas pulidas y, sin pensarlo dos veces, nos lanzamos al agua. La corriente del río, el agua refrescante de montaña en medio de un bosque húmedo… fue el mejor jacuzzi totalmente natural que uno pueda soñar tras todo un día de viaje.
El toque del «oro verde» en las colinas del té
Sin embargo, toda esta ruta nos llevó al corazón de Ceilán: a las exuberantes y verdes colinas del té. Cuando por fin te encuentras en medio de los interminables arbustos y puedes arrancar esas legendarias hojas jóvenes directamente del arbusto, sientes que has venido aquí precisamente para eso. Frescas, delicadas y aromáticas… dan ganas de sacar enseguida un termo con agua hirviendo y preparar el té más fresco del mundo.
Ya hemos completado la primera etapa, de Colombo a Kandy: ha habido agua, tuk-tuks, muchas risas y unas vistas increíbles. ¡Y esto no es más que el calentamiento antes de lo que nos espera más adelante!